miércoles, 28 de marzo de 2012

La salamandra.

   En la naturaleza se puede observar a mayor o menor grado la capacidad regenerativa. Pero hay un anfibio que llama bastante la atención y es objeto de mucho estudio por su capacidad regenerativa. Pero hay un anfibio que llama bastante la atención y es objeto de mucho estudio por su capacidad de regenerar uno de sus miembros, por ejemplo, su pata. No solo es capaz de hacerlo una vez, sino varias veces. 
   
   Hablamos de la salamandra. Cuando una de estas salamandras pierde, por ejemplo, una pata, se forma sobre el muñón una pequeña protuberancia, llamada blastema. El blastema sólo tarda 3 semanas en transformarse en una nueva pata completamente funcional, un periodo bastante corto si tenemos en cuenta que el animal puede vivir 12 años o más. En un ser humano, eso equivaldría a regenerar una extremidad en no más de 5 meses.

   Cuando se amputa a una salamandra una de sus patas, los vasos sanguíneos del muñón se contraen pronto: se reduce la hemorragia y una capa de células dérmicas recubre rápidamente la superficie. Durante los días siguientes a la lesión, esa epidermis se transforma en una capa de células emisoras de señales indispensables para el éxito de la regeneración. 

   Los fibroblastos (células del tejido conectivo que intervienen en la cicatrización de heridas) migran y se desplazan por la superficie del corte para congregarse en el centro de la herida. Allí proliferan las células de blastema.
 
   Hasta hace unos pocos años se creía que las células de blastema eran capaces de regenerar cualquier tejido. Pero un estudio desarrollado por el Centro de Terapias Regenerativas de Dresde en Alemania y publicado en 2009 ha demostrado que las células de blastema no se vuelven pluripotenciales durante la regeneración de miembros. ¿Qué significa esto?

   En vez de ello, retienen una fuerte memoria de su tejido de origen embrionario. Es decir, que las células del músculo fabrican músculo y las del cartílago, cartílago. Según los investigadores, el potencial de las células es restringido, y no puede ocurrir que regeneren cualquier tipo de órgano o tejido.

   Además de regenerarse, las salamandras lo hacen sin que les queden secuelas tales como cicatrices. Reconstruir tejidos sin dejar cicatriz alguna es algo que también resultaría muy beneficioso para el Ser Humano, ya que el tejido cicatricial en ciertas partes de la anatomía humana puede impedir la correcta recuperación de la funcionalidad de las mismas, más allá de las cuestiones estéticas de lucir cicatrices en lugares visibles.

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